
La planificación de comidas fracasa cuando da por hecho que cocinarás algo nuevo en cada comida. La mayoría de quienes comen con constancia rotan un conjunto pequeño de comidas y dejan uno o dos huecos libres.
Elige anclas que ya te gusten: un desayuno que puedas preparar medio dormido, un almuerzo que sobreviva al trayecto y dos cenas que puedas cocinar entre semana. La lista de la compra debe salir de esas anclas, no al revés.
Si lo difícil es decidir, arma los platos en un orden fijo: una fuente de proteína, un alimento vegetal de gran volumen, un carbohidrato acorde con tu entrenamiento y una grasa que disfrutes. La combinación puede cambiar; la estructura no.
Prepara por lotes lo que te estropea la tarde, como cereales, una bandeja de verduras o una olla de legumbres, y monta el plato a la hora de comer. Los tuppers completos del «domingo de meal prep» son opcionales.
En Calora, las recetas guardadas y los planes de comidas existen para este ciclo. Registra el ancla una vez, cópiala hacia adelante y dedica tu atención a las comidas que realmente fueron distintas.
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